Industria colombiana: producción sube, ventas y empleo caen

La industria manufacturera colombiana cerró febrero con un resultado que resume bien el momento que atraviesa el sector: creció en producción, pero no en lo que más importa. Las ventas cayeron, el empleo retrocedió y el acumulado del año confirma que la recuperación industrial sigue siendo gradual, desigual y frágil. Los datos de la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial (EMMET) del DANE revelan una industria que produce más pero vende menos, una contradicción que merece análisis.


Los tres indicadores que definen el mes

En febrero, la producción real del sector manufacturero registró una variación anual de +1,4%. Hasta ahí, la noticia positiva. El problema está en los otros dos indicadores que completan el cuadro:

  • Ventas reales: -2,5% anual
  • Personal ocupado: -0,4% anual

Esta divergencia entre producción y ventas no es un dato menor. Cuando una industria produce más pero vende menos, el resultado más probable es acumulación de inventarios, presión sobre el flujo de caja y, eventualmente, ajuste a la baja en la producción de los meses siguientes. Es una señal de alerta que los analistas del sector no deben leer como ruido estadístico.

En lo corrido del año hasta febrero, la tendencia se mantiene sin corrección:

IndicadorVariación acumulada enero-febrero 2026
Producción real+0,5%
Ventas reales-1,6%
Personal ocupado-0,2%

La consistencia de estos números descarta que febrero sea un mes atípico. Es un patrón.


Una industria partida en dos

De las 39 actividades industriales medidas por el DANE en febrero, 20 crecieron y 19 cayeron, una distribución casi perfectamente dividida que ilustra la heterogeneidad estructural del sector manufacturero colombiano.

Los subsectores que jalonaron el crecimiento

Los mayores crecimientos en producción estuvieron concentrados en industrias de alto componente de capital y encadenamientos con sectores externos:

  • Fabricación de vehículos automotores y sus motores: +26,0%
  • Fabricación de otros tipos de equipo de transporte: +22,0%
  • Fabricación de partes y accesorios para vehículos: +16,0%
  • Coquización y refinación de petróleo: +11,9%
  • Elaboración de alimentos preparados para animales: +10,4%

El dinamismo del sector automotriz y sus encadenamientos es el dato más relevante de este grupo. Sin embargo, se trata de una industria con alta dependencia de insumos importados y demanda corporativa, lo que limita su capacidad de arrastre sobre el empleo y el consumo masivo.

Los subsectores que más retrocedieron

Las caídas más pronunciadas golpearon industrias con mayor vínculo al consumo interno y a materias primas agrícolas:

  • Trilla de café: -38,5%
  • Elaboración de cacao, chocolate y confitería: -21,9%
  • Industrias básicas de hierro y acero: -20,5%
  • Fabricación de sustancias químicas básicas: -11,6%
  • Textiles: -11,3%

La caída en la trilla de café merece atención particular. Colombia es el tercer productor mundial de café y el primero en café suave lavado, por lo que contracciones de esta magnitud en su procesamiento industrial tienen implicaciones que van más allá del dato sectorial. La caída en textiles, por su parte, refleja la presión sostenida que enfrenta esa industria frente a las importaciones asiáticas de bajo costo.


El empleo: el indicador más preocupante

La caída de 0,4% en el personal ocupado confirma que la recuperación industrial no está generando trabajo. Este es, posiblemente, el dato más relevante del informe desde una perspectiva de política económica.

Una industria que crece en producción sin crear empleo puede explicarse por dos vías: mayor productividad por trabajador, o mayor uso de automatización y subcontratación. En el contexto colombiano, donde los costos laborales no laborales siguen siendo elevados y las condiciones financieras para inversión en maquinaria son restrictivas, la segunda explicación es más plausible que la primera.

El DANE había registrado que las industrias manufactureras lideraron la generación de empleo en diciembre de 2025, con 510.000 nuevos ocupados. El retroceso de febrero sugiere que ese impulso no se sostuvo en los primeros meses de 2026.


El contexto que explica los números

El desempeño de febrero no ocurre en el vacío. La industria colombiana enfrenta un conjunto de presiones estructurales que explican por qué la recuperación es tan lenta:

  • Tasas de interés elevadas, que encarecen el crédito para capital de trabajo e inversión productiva.
  • Demanda interna débil, con un consumo de los hogares que no termina de repuntar tras el ciclo inflacionario de 2022-2023.
  • Costos de insumos importados presionados por la tasa de cambio.
  • Competencia de importaciones en sectores como textiles, confitería y bienes de consumo masivo.

En ese entorno, que la producción haya crecido 1,4% es un resultado que no debe leerse con optimismo excesivo, pero tampoco descartarse. Indica que hay capacidad instalada que se está utilizando. El problema es que esa producción no encuentra suficiente demanda en el mercado.


Lo que dicen los datos acumulados

El balance de los dos primeros meses del año es claro: la industria manufacturera colombiana está en una recuperación que avanza, pero no alcanza. Una producción acumulada de apenas +0,5%, ventas en terreno negativo con -1,6% y empleo cayendo -0,2% dibujan un sector que no ha encontrado todavía el catalizador que convierta la estabilización en crecimiento real.

Para que eso ocurra, se necesitan señales más contundentes en al menos dos frentes: una recuperación sostenida de la demanda interna, y condiciones financieras que permitan a las empresas medianas y pequeñas del sector invertir y contratar con mayor confianza. Mientras esas condiciones no se consoliden, el patrón de febrero tiene altas probabilidades de repetirse en los meses siguientes.


Fuente: DANE — Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial (EMMET), febrero 2026

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