La historia como clave para entender el presente: llega \”Un día con la Historia\” a la FILBo 2026

En un país donde el debate público suele consumirse en la coyuntura inmediata, la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026 abre un espacio que apuesta por lo contrario: detenerse, mirar hacia atrás y usar ese ejercicio para entender mejor lo que ocurre hoy. El 24 de abril, en el Gran Salón B de Corferias, se realizará el Día de la Historia, una jornada académica y ciudadana que se presenta como uno de los encuentros más sustanciales de la FILBo en su edición de este año.


Una feria, un país invitado y una apuesta por el pensamiento crítico

La FILBo 2026 se desarrolla entre el 21 de abril y el 4 de mayo en Corferias, con una expectativa de más de 630.000 asistentes. India es el país invitado de honor en esta edición, una elección que enriquece la programación con una tradición literaria, espiritual y artística de alcance civilizatorio. En ese marco de diversidad cultural e intelectual, el Día de la Historia se inscribe como una de las jornadas de mayor densidad conceptual de toda la feria.

La iniciativa es liderada por la Fundación Dandara, bajo la dirección ejecutiva de María Margarita López, y cuenta con el respaldo de la Cámara Colombiana del Libro, el Festival Internacional de Historia, la Red Internacional de Periodistas RIP Press, la Universidad Sergio Arboleda y otras entidades comprometidas con la promoción del conocimiento y el pensamiento crítico. No es un evento de nicho académico — es una propuesta que busca llevar la historia al centro del debate ciudadano.


La premisa: la historia no es pasado, es herramienta

El Día de la Historia parte de una convicción que distingue su enfoque de otros espacios de divulgación histórica. La historia no se plantea aquí como memoria estática ni como ejercicio de nostalgia — se plantea como un instrumento activo para interpretar la realidad, enriquecer el debate público y construir ciudadanía informada.

La iniciativa se orienta a cuatro objetivos que definen su arquitectura conceptual. El primero es traer la historia al presente, vinculando procesos históricos con problemáticas actuales que el país sigue sin resolver. El segundo es leer la coyuntura nacional con profundidad, aportando contexto histórico a debates que con frecuencia se discuten sin él. El tercero es impulsar una narrativa constructiva de país, que supere las visiones simplistas y apueste por una mirada crítica y propositiva sobre lo que Colombia ha sido y puede ser. El cuarto es fortalecer el sentido de posibilidad colectiva, destacando las capacidades sociales, culturales e institucionales que permiten imaginar futuros compartidos.

Esa combinación de rigor académico con vocación ciudadana es lo que convierte al Día de la Historia en algo más que una jornada de presentaciones de libros.


La agenda: cinco conversaciones que recorren dos siglos de Colombia

La programación del 24 de abril está construida con una lógica que va de lo particular a lo universal, de la historia social interna a la geopolítica global, pasando por la memoria, el deporte y la violencia como categorías para entender el país.

La jornada abre a la 1:00 p.m. con \”Colombianas en los años veinte: pensamiento, asistencia, trabajo y lucha\”, una conversación con Giovana Suárez Ortiz moderada por María Margarita López, con sello de la Universidad del Rosario. El tema sitúa a las mujeres colombianas de los años veinte del siglo pasado como sujetos históricos activos — pensadoras, trabajadoras y protagonistas de luchas que con frecuencia han sido subregistradas en la historia oficial del país.

A las 2:30 p.m., Helena Urán presentará \”Deshacer los nudos. Topografías de la memoria: formatos y disputas en torno al Palacio de Justicia\”, moderada por Gilberto Ramírez y publicada por PRH Aguilar. El Palacio de Justicia es uno de los episodios más dolorosos y menos resueltos de la historia reciente colombiana. Una conversación que aborde las disputas en torno a su memoria no es solo un ejercicio académico — es una intervención en un debate que sigue abierto cuatro décadas después.

A las 4:00 p.m., Ricardo Arias presentará \”Colombia en la cancha: historia del deporte en la primera mitad del siglo XX\”, moderada por Jaime Silva y publicada por la Universidad de los Andes. El deporte como categoría histórica permite leer procesos de construcción de identidad nacional, tensiones de clase, regionalismo y modernización de una forma que los textos de historia política convencional raramente capturan.

El bloque de mayor peso institucional llega a las 5:30 p.m. con \”Colombia: un drama. Los caminos de la violencia (1899–1958)\”, una conversación entre María Margarita Zuleta, Humberto de la Calle y Luis Guillermo Vélez, moderada por María Margarita López y publicada por la Universidad de los Andes y Rey Naranjo. Sesenta años de violencia colombiana — desde la Guerra de los Mil Días hasta el Frente Nacional — analizados por tres voces de primer nivel, incluyendo a De la Calle, uno de los negociadores del proceso de paz con las FARC. Pocas conversaciones en la FILBo 2026 tendrán esa densidad histórica y política simultáneamente.

La jornada cierra a las 7:30 p.m. con \”La guerra global invisible: Ucrania, el mundo y el retorno de los imperios\”, de Carlos Alberto Patiño, moderada por Alejandro Villegas y publicada por Planeta. La inclusión de este título en una jornada de historia colombiana no es un desvío temático — es una declaración de método: entender lo que ocurre en Colombia requiere entender el orden global en el que el país existe, y ese orden está siendo reconfigurado por conflictos que tienen raíces históricas de largo aliento.


Historia, ciudadanía y el país que la FILBo convoca

El Día de la Historia se realiza en el mismo año en que la FILBo conmemora el centenario de \”Suenan timbres\” de Luis Vidales y recuerda figuras como Gonzalo Arango, León de Greiff y Rocío Vélez de Piedrahíta. Esa coincidencia no es menor — sitúa la jornada dentro de un momento de la feria en que Colombia está mirando hacia su propia producción intelectual y cultural con una atención que no siempre se da.

Con más de 630.000 asistentes esperados, la FILBo es uno de los pocos espacios en Colombia donde el conocimiento académico y la ciudadanía general comparten el mismo techo durante dos semanas. El Día de la Historia aprovecha esa condición para hacer algo que el país necesita con urgencia: ofrecer herramientas históricas para leer el presente a una audiencia que va más allá de los especialistas.

En un momento en que Colombia enfrenta decisiones electorales, tensiones institucionales y debates sobre su modelo de desarrollo, la apuesta de la Fundación Dandara y sus aliados es que entender de dónde viene el país es una condición necesaria — aunque no suficiente — para decidir hacia dónde va.

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