El inicio de 2026 confirmó una dinámica previsible en el comercio colombiano: los grandes eventos globales siguen siendo un motor directo del consumo. En enero, las importaciones de televisores alcanzaron los US$32,9 millones, con un crecimiento de 57,6% frente al mismo mes de 2025, según datos de la Dian analizados por Analdex.
El incremento no es casual. La expectativa por la Copa Mundial de la Fifa activó anticipadamente la demanda de bienes tecnológicos asociados al entretenimiento, generando un efecto inmediato en la reposición de inventarios y en la estrategia comercial de los principales actores del mercado.
En términos de volumen, el país importó 44,9% más unidades que en enero del año anterior, reflejando no solo un mayor gasto, sino una expansión real en el consumo de estos dispositivos. Este comportamiento confirma que el consumo tecnológico en Colombia responde cada vez más a eventos globales y ciclos emocionales del mercado.
Las principales marcas del sector, como Samsung, LG, TCL y Hisense, junto con cadenas de retail como Alkosto, Ktronix, Olímpica, Éxito, Sodimac y PriceSmart, anticiparon este escenario y fortalecieron su inventario desde comienzos de año. La estrategia es clara: capturar una demanda que, históricamente, se intensifica en los meses previos a eventos deportivos de gran escala.
El origen de las importaciones también evidencia la estructura del mercado. México y China concentraron el 99,7% de los envíos en enero, consolidándose como los principales proveedores de esta categoría para Colombia. Esto refuerza la dependencia del país frente a cadenas globales de suministro en el sector tecnológico.
Desde una perspectiva territorial, Bogotá, Antioquia y Atlántico lideraron las compras externas, en línea con su peso como principales centros de consumo y distribución del país. Estas regiones concentran la mayor penetración del retail moderno y, por tanto, absorben la mayor parte del crecimiento en categorías tecnológicas.
El fenómeno no se limita a los televisores. De acuerdo con Analdex, el efecto del Mundial también impacta otras categorías como confecciones, textiles, bebidas y productos electrónicos, lo que convierte este tipo de eventos en un dinamizador transversal de la economía.
A nivel global, la tendencia es consistente. Firmas como TrendForce estiman que en enero se enviaron cerca de 17 millones de televisores en el mundo, con un crecimiento mensual de 15,8%. Este aumento responde tanto a la reposición de inventarios como a compras anticipadas ante posibles incrementos de precios. En paralelo, proyecciones de Grand View Research indican que el mercado global pasará de US$63.900 millones en 2025 a más de US$93.000 millones en 2033, lo que confirma el potencial sostenido del sector.
Más allá del dato coyuntural, este comportamiento deja una lectura estratégica: el consumo en Colombia está cada vez más influenciado por factores globales, emocionales y anticipatorios. Las empresas que logran interpretar estos momentos y ajustar su operación con anticipación son las que capitalizan el crecimiento.
El “efecto Mundial” no solo impulsa ventas, también revela cómo el comercio moderno se mueve por expectativas, experiencias y eventos que trascienden fronteras. En ese escenario, la capacidad de anticipación se convierte en una ventaja competitiva clave.
