La tasa de desempleo en Colombia se ubicó en 10,9% en enero de 2026, una reducción de 0,8 puntos porcentuales frente al 11,6% registrado en el mismo mes de 2025. En términos absolutos, 2,83 millones de personas permanecen desocupadas, mientras que la población ocupada creció en 324.000 personas y el número de desempleados cayó en 186.000, según el Dane.
A primera vista, el dato envía una señal positiva: más empleo, menor informalidad y mayor formalización. Sin embargo, el análisis empresarial exige mirar más allá del titular.
¿Qué está impulsando realmente el empleo?
El crecimiento del empleo estuvo concentrado en:
- Administración pública, educación y salud: +172.000 ocupados.
- Actividades profesionales, científicas y técnicas.
- Industria manufacturera.
En contraste, sectores tradicionalmente intensivos en empleo como comercio y alojamiento registraron caídas.
Esto sugiere que la dinámica laboral no está siendo liderada por el consumo masivo o el comercio minorista, sino por sectores con fuerte participación estatal y servicios especializados. Para el sector privado, esto es una señal de cautela: la recuperación no es homogénea.
El dato que no se puede ignorar: menor participación
Aunque el desempleo cayó, la tasa global de participación también disminuyó a 63,6%, y 410.000 personas adicionales salieron de la fuerza laboral. Es decir, parte de la mejora en la tasa de desempleo se explica porque menos personas están buscando trabajo.
En términos desestacionalizados, la tasa nacional fue de 8,5%, ligeramente superior al mes anterior. Esto indica que el mercado laboral aún enfrenta tensiones estructurales.
Formalización: una señal estructural positiva
La informalidad se redujo a 55,0%, 1,1 puntos porcentuales menos que hace un año. En cifras:
- 404.000 nuevos empleos formales.
- 80.000 trabajadores informales menos.
Este es uno de los indicadores más relevantes para empresarios, porque mayor formalización implica:
- Más cotizantes al sistema.
- Mayor estabilidad en el consumo.
- Mejor acceso a crédito para hogares.
- Base tributaria más sólida.
¿Qué significa esto para los empresarios?
1. Planeación de talento más estratégica
El crecimiento en sectores técnicos y profesionales indica una mayor demanda por perfiles especializados. Las empresas deben:
- Fortalecer programas de capacitación interna.
- Apostar por formación técnica y tecnológica.
- Revisar su propuesta de valor como empleadores.
La competencia por talento calificado aumentará.
2. Cautela en sectores sensibles al consumo
La caída en comercio y alojamiento sugiere que el consumo aún no se consolida como motor fuerte. Empresas en retail, turismo y gastronomía deben:
- Ajustar inventarios con prudencia.
- Priorizar eficiencia operativa.
- Apostar por estrategias de fidelización sobre expansión agresiva.
3. Oportunidad en servicios especializados
El dinamismo en actividades profesionales y científicas abre espacio para:
- Consultorías especializadas.
- Servicios B2B.
- Outsourcing estratégico.
Las empresas que operan en cadenas de valor del sector público y salud pueden encontrar oportunidades adicionales.
4. Formalización como ventaja competitiva
Con 404.000 nuevos empleos formales, las empresas que operen en la formalidad tendrán:
- Mayor acceso a financiamiento.
- Mejor reputación corporativa.
- Menor riesgo regulatorio.
En un entorno donde la informalidad sigue siendo alta (55%), la formalización se convierte en diferenciador.
5. Estrategia financiera prudente
Aunque el desempleo mejora, la participación laboral cae y el entorno macro aún es retador. La recomendación empresarial es clara:
- Controlar costos fijos.
- Diversificar fuentes de ingresos.
- Mantener liquidez saludable.
- Evitar sobreendeudamiento en fase de recuperación incipiente.
Brecha de género: un mercado laboral en transformación
La brecha de desempleo entre hombres y mujeres se redujo. Esto tiene implicaciones empresariales directas:
- Mayor incorporación femenina al empleo formal.
- Cambios en patrones de consumo del hogar.
- Oportunidades en servicios dirigidos a mujeres trabajadoras.
Las empresas que entiendan esta transición podrán capturar nuevos segmentos.
Conclusión: optimismo moderado y gestión inteligente
El dato de 10,9% no es menor. Representa una mejora real frente a 2025 y una reducción en la informalidad. Sin embargo, el ajuste en la participación laboral y la concentración sectorial del crecimiento indican que la recuperación aún es parcial.
Para los empresarios, el mensaje es claro:
✔ No es momento de euforia.
✔ Tampoco es momento de inmovilidad.
Es momento de estrategia.
La clave en 2026 no será crecer por inercia, sino crecer con foco, eficiencia y lectura inteligente del mercado laboral.
El empleo mejora. Ahora el reto es convertir esa mejora en crecimiento sostenible del sector privado.
