Bancolombia salió a explicar el comportamiento de sus utilidades de febrero con un mensaje directo: lo que ocurrió no refleja la salud real del banco. Los números estuvieron presionados por dos efectos puntuales y no recurrentes — una provisión tributaria extraordinaria y un ajuste técnico en modelos de riesgo — ambos derivados de un contexto regulatorio y macroeconómico que el banco no controla, pero que sí debe registrar contablemente mientras la incertidumbre persiste.
El origen: la emergencia económica de Petro y el impuesto al patrimonio
A comienzos de 2026, el presidente Gustavo Petro declaró una emergencia económica para atender la crisis humanitaria y ambiental en Córdoba, desbordada por las fuertes lluvias e inundaciones en el norte del país. El mecanismo de financiación del decreto incluía un impuesto al patrimonio de alto impacto dirigido específicamente a las entidades financieras.
La respuesta del sector no tardó. Asobancaria intervino y negoció con el Gobierno el reemplazo del gravamen por una serie de compromisos de financiación directa y alivios crediticios para los damnificados — una solución que evitó la carga tributaria formal pero que llegó con una condición: mientras la Corte Constitucional no se pronunciara oficialmente sobre la validez del primer decreto, los bancos estaban obligados a constituir la provisión del impuesto en sus estados financieros.
En otras palabras, Bancolombia tuvo que registrar contablemente un gasto que, con alta probabilidad, nunca tendrá que pagar. Eso es lo que explica el golpe visible en sus utilidades de febrero.
Los dos factores que presionaron las cifras
Provisión del impuesto al patrimonio: $373.000 millones
Este es el efecto dominante. Bancolombia constituyó en febrero una provisión de $373.000 millones asociada al impuesto al patrimonio ordenado por la emergencia económica. Se trata de un cargo contable obligatorio bajo principios de prudencia financiera — no un desembolso real ni una pérdida operativa — que desaparece del balance en el momento en que la Corte emita su fallo definitivo o se confirme el acuerdo negociado por Asobancaria.
Actualización de modelos de riesgo: cerca de $200.000 millones adicionales
El segundo factor fue un incremento en provisiones de cartera cercano a los $200.000 millones, originado en la actualización de los modelos internos de riesgo del banco. El equipo de Investigaciones Económicas de Bancolombia incorporó nuevas proyecciones macroeconómicas que contemplan:
- Una tasa de referencia más alta al cierre de 2026
- Una inflación superior a la estimada previamente
- Un crecimiento del PIB menor al que se tenía como escenario base
Cuando un banco revisa al alza su percepción de riesgo sobre la cartera, las normas contables exigen que constituya mayores reservas de forma preventiva. No es una señal de deterioro real de los créditos — es una respuesta técnica y anticipatoria a un entorno macroeconómico que se está endureciendo.
Lo que Bancolombia quiere que el mercado entienda
El banco fue explícito en su comunicación: las utilidades de febrero fueron afectadas por un efecto de una sola vez que no refleja el desempeño operativo real de la entidad. La frase no es retórica — tiene un significado técnico preciso en el lenguaje financiero.
Un efecto de una sola vez, o one-off en la jerga del sector, es un cargo o ingreso extraordinario que no forma parte de la operación recurrente del negocio y que, por tanto, no debe usarse como referencia para proyectar resultados futuros. Analistas, inversionistas y calificadoras de riesgo están entrenados para separar estos efectos del desempeño estructural — y Bancolombia les está señalando exactamente dónde trazar esa línea.
El banco cerró su comunicado con una afirmación de respaldo a sus fundamentales: \”Más allá de estos efectos, el desempeño operativo de Bancolombia se mantiene sólido, con indicadores financieros consistentes y alineados con la evolución del negocio.\”
El contexto más amplio: riesgo regulatorio como variable financiera
Este episodio ilustra un riesgo que el sector financiero colombiano lleva meses absorbiendo: la incertidumbre regulatoria como generadora de volatilidad contable. Cuando un decreto de emergencia puede obligar a los bancos a provisionar cientos de miles de millones en cuestión de semanas — incluso antes de que exista certeza jurídica sobre su vigencia — el impacto sobre los estados financieros es inmediato y visible, aunque sea transitorio.
Para Bancolombia, el mayor banco del país por activos, una provisión de $373.000 millones es manejable dentro de su escala de operación. El riesgo real no es financiero sino de percepción: que un trimestre con cifras presionadas genere lecturas equivocadas sobre la solidez de una institución que, por sus fundamentales, sigue siendo la referencia del sistema bancario colombiano.
La aclaración del banco fue oportuna y técnicamente precisa. Ahora el turno es de la Corte Constitucional.
