Las mujeres lideran la economía urbana de Colombia: una oportunidad estratégica en el nuevo escenario político y empresarial de 2026

El más reciente Censo Económico Nacional Urbano (CENU) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) marca un antes y un después para la comprensión de la economía colombiana. Después de 34 años sin una medición de esta magnitud, el país cuenta con una radiografía que no solo cuantifica la actividad económica, sino que revela quiénes están impulsando el crecimiento desde los territorios.

El hallazgo más relevante es contundente: el 51,5 % de las unidades económicas urbanas son lideradas por mujeres, una cifra que redefine el mapa del emprendimiento y la empresarialidad colombiana. Este dato adquiere una dimensión aún mayor en un contexto político marcado por la transición hacia un nuevo gobierno en 2026, donde la competitividad, la productividad regional, la formalización y el fortalecimiento del tejido empresarial serán temas centrales en la agenda nacional.

Más de 2 millones de unidades económicas, cerca de 6,1 millones de personas ocupadas y más de 3 millones de establecimientos fueron caracterizados por el DANE, evidenciando la enorme capacidad productiva del país, pero también los desafíos que continúan limitando su crecimiento.

Uno de ellos es especialmente preocupante: solo el 49,2 % de las unidades económicas cuentan con Registro Único Tributario (RUT), reflejando que la informalidad continúa siendo uno de los principales obstáculos para acceder a financiación, mercados, innovación y programas públicos de fortalecimiento empresarial.

Un dato que cambia la conversación económica

Durante años, la discusión sobre el emprendimiento femenino estuvo basada en percepciones. Hoy existe evidencia estadística que confirma que las mujeres no solo participan activamente en la economía, sino que representan la mayoría de quienes sostienen miles de negocios urbanos en Colombia.

Este liderazgo tiene un impacto directo sobre:

  • La generación de empleo.
  • La economía del cuidado.
  • El desarrollo de las economías locales.
  • La dinamización del comercio.
  • La innovación social.
  • La reducción de brechas económicas.

Además, el nuevo censo incorpora variables sobre economía popular, comunidades étnicas, saberes ancestrales y economía del cuidado, elementos que serán fundamentales para diseñar las futuras políticas públicas orientadas al crecimiento inclusivo.

2026: una nueva estrategia política exige una nueva estrategia empresarial

El escenario político colombiano de 2026 plantea un periodo de transición institucional en el que tanto el Gobierno Nacional como las administraciones regionales deberán fortalecer la competitividad territorial, atraer inversión, impulsar la formalización y acelerar la transformación digital.

En este contexto, los empresarios deberán prepararse para una relación más estratégica con el Estado, basada en información, productividad y sostenibilidad.

Las cifras del DANE ofrecen una hoja de ruta para orientar esa transformación.

Tres recomendaciones para los líderes públicos y entidades del Estado

1. Convertir la formalización en una estrategia de desarrollo territorial

La formalización no debe entenderse únicamente como una obligación tributaria, sino como una puerta de entrada al crédito, la innovación, las compras públicas y la internacionalización.

Los programas de acompañamiento deben simplificar procesos y acercarse a los territorios mediante esquemas de asistencia técnica permanente.

2. Diseñar políticas públicas con enfoque diferencial y evidencia

El nuevo censo demuestra que mujeres, economías populares y sectores históricamente invisibilizados son actores estratégicos del crecimiento.

Las decisiones públicas deberán sustentarse en datos que permitan focalizar recursos donde realmente generan mayor impacto económico y social.

3. Fortalecer los ecosistemas regionales de productividad

Las cámaras de comercio, universidades, centros de innovación, gremios y gobiernos locales deben trabajar articuladamente para consolidar ecosistemas empresariales que impulsen productividad, innovación y generación de empleo de calidad.

Tres recomendaciones para las empresas regionales

1. Apostar por la formalización como ventaja competitiva

Formalizarse ya no representa únicamente cumplir con la ley.

Significa acceder a convocatorias, financiación, programas de fortalecimiento empresarial, mercados internacionales y cadenas de valor que exigen mayores estándares de calidad.

2. Incorporar inteligencia de datos en la toma de decisiones

El nuevo entorno empresarial exige conocer clientes, mercados, tendencias y comportamiento del consumidor.

Las pequeñas y medianas empresas deben comenzar a utilizar indicadores, analítica y herramientas de inteligencia artificial para tomar decisiones más ágiles y estratégicas.

3. Construir modelos de negocio sostenibles y colaborativos

La competitividad regional dependerá cada vez más de la capacidad para crear alianzas entre empresas, universidades, gobiernos locales y organizaciones sociales.

Las cadenas de valor colaborativas generan mayor resiliencia frente a los cambios económicos y políticos.

El liderazgo femenino será uno de los motores del crecimiento

El hecho de que más de la mitad de los negocios urbanos sean dirigidos por mujeres representa una enorme oportunidad para acelerar el desarrollo económico del país.

Sin embargo, aún persisten retos importantes relacionados con acceso a crédito, innovación, internacionalización y escalamiento empresarial.

La agenda económica de los próximos años deberá concentrarse en fortalecer las capacidades empresariales de estas líderes, cerrar brechas de productividad y facilitar su acceso a mercados nacionales e internacionales.

Perspectiva Richten

\”El nuevo Censo Económico confirma una realidad que desde Grupo Richten hemos observado durante años en los territorios: las mujeres no solo emprenden, sino que lideran la transformación económica de Colombia. El desafío ahora no es únicamente reconocer ese liderazgo, sino crear ecosistemas que les permitan crecer, innovar y competir en igualdad de condiciones. La verdadera competitividad regional se construye cuando el talento femenino encuentra oportunidades, formación estratégica y acceso a mercados.\”

Conclusión

Los resultados del Censo Económico Nacional Urbano representan mucho más que una actualización estadística. Constituyen una hoja de ruta para orientar las políticas públicas, fortalecer el tejido empresarial y acelerar el desarrollo económico de Colombia.

En medio de un nuevo ciclo político, la evidencia es clara: el futuro de la economía colombiana dependerá de la capacidad de impulsar la formalización, fortalecer las regiones, aprovechar el liderazgo femenino y construir empresas más productivas, innovadoras y sostenibles.

Para los líderes empresariales y los responsables de la gestión pública, el mensaje es contundente: las decisiones del futuro deberán estar sustentadas en datos, orientadas al territorio y centradas en las personas que hoy hacen posible el crecimiento económico del país.

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