La categoría crece a doble dígito y el consumidor colombiano ya no quiere ver el partido: quiere vivirlo. Aquí está la estrategia detrás de esa transformación.
Hay un cambio silencioso ocurriendo en los hogares colombianos, y el Mundial 2026 lo está acelerando. La pregunta ya no es dónde ver el partido, sino cómo vivirlo. Y en esa transición, un dispositivo que durante años fue sinónimo de sala de juntas y presentaciones corporativas está conquistando salas, terrazas y patios con una propuesta que los televisores, por más grande que sea su pantalla, no pueden replicar: convertir cualquier espacio en un estadio.
Los proyectores están protagonizando uno de los movimientos de categoría más interesantes del mercado tecnológico colombiano, y la Copa Mundial de la FIFA 2026 es el catalizador perfecto para entender por qué.
El consumidor cambió antes que el mercado
Los datos de VTA, marca de tecnología de More Products, revelan algo que muchos retailers tardaron en leer: entre el 50% y 60% de los usuarios adquieren proyectores para entretenimiento en casa, no para uso profesional. El dispositivo migró de la sala de conferencias al living room, y lo hizo impulsado por un comportamiento de consumo que la pandemia consolidó y que los grandes eventos deportivos están llevando a su siguiente nivel.
La categoría registra un crecimiento sostenido de doble dígito, traccionado por cine en casa, videojuegos, karaoke y, de forma cada vez más determinante, por el consumo de eventos deportivos en vivo. El fútbol, en particular, se ha convertido en uno de los motores más fuertes de la demanda.
\”El fútbol tiene algo único: convierte cualquier espacio en un punto de encuentro. Ya no se trata de ver un partido, sino de vivirlo, comentarlo y sentirlo como si se estuviera en la tribuna.\”
Adriana Martín Gómez, vocera de VTA
El Mundial como punto de inflexión estratégico
La historia de los grandes torneos de fútbol y la tecnología de consumo es consistente: cada Copa del Mundo ha impulsado una ola de renovación tecnológica en los hogares. La transición a la alta definición, el salto a pantallas de 55 pulgadas o más, la adopción del streaming. El Mundial 2026 está marcando el inicio de una nueva etapa en esa línea de tiempo, y los proyectores son su expresión más clara.
La razón es estructural. Un televisor, por grande que sea, tiene un límite físico que ningún presupuesto puede superar dentro de un espacio doméstico razonable. Un proyector no. Con proyecciones de entre 80 y 120 pulgadas o más, estos dispositivos transforman paredes, salas, terrazas e incluso patios en superficies de visualización colectiva, generando una experiencia que se acerca genuinamente a la sensación de estadio.
\”Cuando el partido se ve en gran formato, la experiencia cambia por completo. La cancha se siente más cerca, la emoción es más intensa y se vuelve algo que se comparte, no que se consume.\”
Adriana Martín Gómez, vocera de VTA
La lógica del hogar como centro de experiencias
Detrás del crecimiento de los proyectores hay una tendencia más profunda que trasciende la tecnología: el hogar como escenario de experiencias colectivas. Tras años de consolidación del consumo doméstico de contenido, el consumidor colombiano no busca solo una pantalla más grande. Busca un formato que le permita convertir un partido del Mundial en un plan, en un evento, en un momento que se recuerda.
En ese contexto, los proyectores permiten reunir entre 4 y 10 personas en un mismo espacio, transformando el partido en una experiencia compartida que replica la energía de una pantalla gigante o una barra de fútbol, pero desde la comodidad y la personalización del hogar propio.
Democratización: el factor que acelera la adopción
Uno de los frenos históricos de esta categoría fue la percepción de precio. Ese freno está desapareciendo. El portafolio de proyectores VTA opera en un rango que va desde $279.900 hasta $1.999.900 COP, un espectro que cubre desde el consumidor que busca su primera experiencia de gran formato hasta el entusiasta que quiere una instalación de alto rendimiento.
Esa accesibilidad es estratégicamente relevante: democratiza un formato de visualización que hasta hace pocos años parecía reservado para espacios comerciales o consumidores de alto poder adquisitivo, y lo pone al alcance de la clase media colombiana justo cuando el evento deportivo más grande del planeta se aproxima.
Complemento, no reemplazo
Un punto que los expertos del sector subrayan con consistencia: los proyectores no llegan a reemplazar al televisor. Llegan a completarlo. Mientras el televisor mantiene su rol en el consumo cotidiano de contenido, el proyector se posiciona como el dispositivo elegido para los momentos que realmente importan: finales, clásicos, grandes torneos, noches de película con familia o amigos.
Es una lógica de uso diferenciado que amplía el mercado en lugar de fragmentarlo, y que le da a la categoría una narrativa de valor difícil de rebatir: no es un lujo, es el dispositivo para las ocasiones que se recuerdan.
Lo que viene
Con la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el horizonte, la tecnología proyectiva tiene una ventana de posicionamiento que pocas categorías de consumo tecnológico tienen: un evento global, de consumo masivo, con una audiencia que ya demostró que quiere vivir el fútbol de forma diferente. Las marcas que entiendan esa narrativa, que conecten su producto con la emoción del juego y no solo con sus especificaciones técnicas, serán las que lideren la categoría cuando el torneo arranque.
El estadio ya no está solo en el estadio. Está en la pared de tu sala. Y el Mundial 2026 lo va a confirmar.
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