La recuperación de la economía colombiana no se está dando igual para todas las regiones

En 2025, la economía colombiana dejó atrás la etapa más aguda de la desaceleración y sorprendió positivamente: el crecimiento se estima en torno al 2,9 %, por encima de lo anticipado por el mercado local y por organismos internacionales.

Sin embargo, detrás de este dato agregado se esconde una realidad incómoda: la recuperación no es homogénea. La dinámica económica es muy distinta entre regiones, y en varios territorios el repunte macro no se traduce en mejoras claras ni en bienestar ni en calidad del empleo.

Colombia vuelve a recordarnos una verdad estructural:

es un país de regiones, no un único ciclo económico.

1. Un crecimiento mejor de lo esperado… pero territorialmente fragmentado

Los análisis de Investigaciones Bancolombia resaltan que la estructura productiva del país es altamente territorializada:

  • La especialización sectorial cambia de región a región.
  • El ciclo económico es asincrónico.
  • La capacidad de recuperación depende más de la base productiva regional que del promedio nacional.

Al revisar variables como:

  • PIB regional,
  • mercado laboral,
  • informalidad,
  • inflación,
  • y flujo de remesas,

aparece con claridad un patrón: Colombia crece, pero crece de manera desigual. Las tensiones en ingreso, empleo y costo de vida no siempre quedan reflejadas en el titular del dato nacional.

Como resumen, los analistas señalan que:

En lo corrido de 2025, la mayoría de regiones muestra un crecimiento moderado y señales de recuperación. Pero variables como informalidad laboral y remesas evidencian brechas fuertes en bienestar y calidad del empleo entre territorios.

2. ¿En qué se basó el gobierno Petro para decretar la emergencia económica?

Aunque los detalles específicos de cada decreto dependen del contexto particular (desastres naturales, choques sociales o fiscales), la argumentación del gobierno se ha movido sobre varios ejes recurrentes:

  1. Desigualdad regional en la recuperación
  • El crecimiento del PIB nacional no refleja realidades locales donde persisten:
    • alta informalidad,
    • deterioro del tejido empresarial,
    • pobreza y vulnerabilidad por encima del promedio nacional.
  1. Tensiones en el mercado laboral
  • En varias regiones, la creación de empleo formal es lenta.
  • El repunte económico se apalanca en sectores con alta informalidad, como comercio minorista y servicios de baja productividad.
  1. Choques que afectan desproporcionadamente ciertos territorios
  • Problemas de infraestructura, orden público o fenómenos climáticos.
  • Afectaciones sobre producción agrícola, transporte y precios de alimentos.
  1. Riesgos sobre la estabilidad de hogares vulnerables
  • La pérdida de poder adquisitivo por alta inflación acumulada en años previos.
  • Alto peso de arriendos y servicios públicos en el gasto de los hogares.

Bajo esta narrativa, el gobierno ha justificado la emergencia económica como mecanismo para:

  • agilizar gasto público y programas focalizados;
  • implementar medidas extraordinarias en regiones con brechas más profundas;
  • reforzar esquemas de protección social donde la recuperación macro todavía “no se siente”.

Es decir, el argumento central ha sido:

El dato nacional de crecimiento no es suficiente para concluir que la situación está resuelta en todos los territorios.

3. La economía regional en 2025: un mapa de contrastes

A continuación se presenta un cuadro sintético de cómo se ve la recuperación en algunas regiones clave, con base en los elementos mencionados y la lógica económica regional.

Nota: los valores son cualitativos (Alto/Medio/Bajo) para reflejar tendencias, no cifras exactas.

Cuadro 1. Panorama comparado por regiones (2025)

Región / SubregiónMotor principal de actividadCrecimiento 2025Informalidad laboralPresión en costo de vidaRol de remesasComentario clave
Andina (Bogotá–Cundinamarca–Santander–Boyacá)Comercio, servicios empresariales, exportaciones (café, flores, carne), obras civilesMedio–AltoMedioAlto (especialmente vivienda)Alto (EE. UU. y España)Soporte del crecimiento nacional, pero con fuerte presión por arriendos y servicios.
Antioquia y Eje CafeteroIndustria diversificada, servicios, café, logísticaMedioMedioAltoMedioEconomía activa, pero hogares con fuerte pérdida de poder adquisitivo.
Costa CaribeTurismo, puertos, comercio, servicios públicosBajo–MedioAltoMedioMedioCrecimiento rezagado, alta informalidad y dependencia de servicios de baja productividad.
Pacífico (Valle, Cauca, Nariño)Agroindustria, comercio, logística portuaria, serviciosMixto (Valle > resto)AltoMedio–AltoAlto (remesas en Nariño y Cauca)Valle resiste; otros departamentos con más fragilidad económica y fiscal.
Orinoquía (Casanare, Meta)Hidrocarburos, agroindustria extensivaVolátil (alto pero concentrado)Medio–AltoMedioBajoCrecimiento apalancado en petróleo; poco derrame a empleo diversificado.
AmazoníaSector público, comercio local, actividades extractivas dispersasBajoMuy altoMedioBajoDébil base productiva, alta dependencia del gasto público y transferencias.

Este cuadro sugiere tres cosas:

  1. La región Andina sostiene buena parte del crecimiento, gracias a la escala de Bogotá y Cundinamarca y al dinamismo de Santander.
  2. Antioquia y Eje Cafetero mantienen estabilidad, pero con tensión fuerte en el costo de vida, especialmente en Medellín.
  3. Costa Caribe, Pacífico profundo y Amazonía siguen rezagadas, con muchas actividades en informalidad y dependencia elevada del Estado o de envíos de remesas.

4. La región Andina: soporte del crecimiento, con tensiones en vivienda y empleo

La región Andina aparece como uno de los pilares del crecimiento de 2025:

  • Bogotá, Cundinamarca y Santander han mostrado un desempeño resiliente, apoyado en:
  • comercio y servicios empresariales,
  • exportaciones de café, flores y carne,
  • y una industria que empieza a reactivarse gracias a la diversificación productiva y a una mejora gradual de la confianza empresarial.

Construcción e infraestructura: impulso parcial

El sector construcción ha tenido un rol relevante gracias a grandes proyectos:

  • Metro de Bogotá,
  • viaducto de Los Chorros en Cundinamarca,
  • pavimentación y mejoramiento de la malla vial en Boyacá.

Estos proyectos han sostenido:

  • la actividad de obras civiles,
  • encadenamientos con proveedores,
  • y algo de generación de empleo.

Sin embargo, persisten rezagos:

  • en edificaciones (residenciales y no residenciales),
  • en nuevas iniciaciones de vivienda,
    lo que limita un impulso más amplio del sector y la creación de empleo formal.

Remesas: un “colchón” que sostiene el consumo

La demanda de los hogares en la región Andina se ha visto apoyada por remesas en niveles históricamente altos:

  • Estados Unidos sigue siendo el principal origen.
  • Se observa una creciente participación de envíos desde España hacia:
  • Santander,
  • Norte de Santander,
  • Boyacá.

Estas remesas han servido como amortiguador de shocks de ingreso y como fuente de consumo en municipios intermedios y rurales.

5. Antioquia y Eje Cafetero: estabilidad macro con hogares bajo presión

En Antioquia y el Eje Cafetero, el panorama es más matizado:

  • Antioquia mantiene una estabilidad macroeconómica relativa, con:
  • tejido empresarial fuerte,
  • diversificación productiva (industria, comercio, servicios, logística),
  • y liderazgo de Medellín como centro de servicios y tecnología.

No obstante:

  • Los hogares han sufrido una pérdida relevante de poder adquisitivo.
  • Medellín, en particular, ilustra una tensión clara:
  • economía activa y mercados laborales dinámicos,
  • pero arriendos y costos de vida en aumento sólido y persistente,
  • lo que erosiona los ingresos reales y presiona a los hogares, especialmente de clase media.

En el Eje Cafetero:

  • La producción de café y la actividad turística sostienen parte del ingreso regional.
  • Pero el empleo formal crece lentamente y la informalidad sigue siendo alta, sobre todo en comercio y servicios personales.

6. Retos del crecimiento económico en el mediano plazo

El hecho de que la economía colombiana haya superado el peor momento de la desaceleración no resuelve los retos estructurales que condicionan el crecimiento regional en los próximos años.

Entre los desafíos clave de mediano plazo se destacan:

6.1. Productividad y diversificación sectorial

  • Muchas regiones siguen ancladas en sectores de baja productividad (comercio informal, servicios básicos).
  • Otras dependen en exceso de uno o dos sectores (por ejemplo, hidrocarburos en Orinoquía o turismo en el Caribe).
  • El reto es diversificar la base productiva, aumentar el valor agregado e integrar mejor las cadenas regionales.

6.2. Infraestructura y conectividad

  • Vías terciarias en mal estado, cuellos de botella logísticos y baja conectividad digital en varias zonas rurales y periurbanas.
  • Esto limita la integración de productores rurales, encarece costos y reduce competitividad exportadora.

6.3. Mercado laboral: informalidad y calidad del empleo

  • La informalidad sigue en niveles altos en buena parte del país.
  • Aun con crecimiento, gran parte del empleo es precario, con baja protección social.
  • El crecimiento no se traduce automáticamente en empleo digno ni en reducción sostenible de la pobreza.

6.4. Finanzas territoriales y uso de regalías

  • La capacidad de gestión de muchos entes territoriales es limitada.
  • La ejecución de regalías e inversión pública sigue siendo desigual.
  • A partir de 2026, con nuevas reglas de seguimiento y control (como lo ha señalado Planeación Nacional), la efectividad del gasto será crucial para cerrar brechas.

7. Conclusión: un país que crece, pero no al mismo ritmo para todos

La economía colombiana en 2025 muestra una cara optimista:

  • crecimiento en torno al 2,9 %,
  • señales de recuperación en industria, comercio y obras civiles,
  • demanda sostenida en parte por remesas.

Pero la realidad territorial es más compleja:

  • La región Andina es el gran soporte del crecimiento,
  • Antioquia y el Eje Cafetero resisten, pero con hogares presionados por el costo de vida,
  • otras regiones (Caribe, Pacífico profundo, Amazonía) siguen atrapadas en baja productividad, informalidad y dependencia del gasto público.

En este contexto, las decisiones de política (incluidas las emergencias económicas) solo serán efectivas si reconocen algo fundamental:

Colombia no necesita una sola estrategia de crecimiento, necesita estrategias regionales diferenciadas, capaces de atender la diversidad productiva, social y fiscal de sus territorios.

Mientras el diseño de política pública y la asignación de recursos no asuman de frente esa realidad, la economía podrá seguir creciendo en promedio, pero ese crecimiento no se verá ni se sentirá igual en todas las regiones del país.

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