Del campo a la competitividad: Cundinamarca, motor agrícola en transformación

Encuentro Territorial de Economía y Negocios Bogotá – Cundinamarca

En el marco del Encuentro Territorial de Economía y Negocios Bogotá-Cundinamarca, líderes del sector agroindustrial destacaron la relevancia de la región como epicentro agrícola del país. Sin embargo, subrayaron retos urgentes en infraestructura, productividad, acceso a tierras y la necesidad de mayor asociatividad entre Estado, empresa privada y comunidades rurales.

De acuerdo con cifras de la Gobernación de Cundinamarca, el departamento aporta más del 25% de la producción agrícola nacional, consolidándose en rubros clave como la papa (65% de la producción nacional), las flores (70% de las exportaciones del país) y la leche (35% del total nacional). A pesar de esta fortaleza, solo el 11% del territorio cundinamarqués se destina a cultivos, lo que refleja la presión sobre la tierra y la urgencia de prácticas sostenibles y tecnología agrícola.

La voz de los empresarios

Sergio Fog Pombo, gerente general de Cultivos del Norte y miembro de la junta directiva de Asocolflores, señaló:
“El 70% de las flores que salen de Colombia provienen de Cundinamarca. Sin embargo, el crecimiento del sector floricultor se ve limitado por la falta de modernización de la infraestructura logística. Del 100% de las exportaciones aéreas, nosotros representamos el 80%, pero la terminal de carga se quedó pequeña, con tiempos de espera de hasta nueve horas para un camión en aeropuerto”.

Por su parte, María Paula Cano, directora senior de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad en PepsiCo y directora de la Fundación PepsiCo Colombia, resaltó la importancia de la región en la cadena de valor:
“Cundinamarca aporta el 65% de la papa que utiliza la compañía en productos como Papas Margarita y De Todito. Nuestro centro de poscosecha en Funza, el más moderno de Colombia, extiende la vida útil del cultivo y ayuda a enfrentar la incertidumbre climática. Pero el reto es claro: producir más en menos tierra, con mejores semillas, tecnología y prácticas regenerativas”.

Innovación, sostenibilidad y asociatividad

Ambos panelistas coincidieron en que la innovación y la sostenibilidad son claves. En los últimos 10 años, la certificación Florverde Sustainable Flowers permitió reducir en 53% el uso de plaguicidas y aumentar en 600% el empleo de bioinsumos.

Además, proyectos de agricultura regenerativa impulsados por PepsiCo junto con Bavaria, Bayer y Microsoft están fortaleciendo la calidad de los suelos y fomentando asociaciones de pequeños productores.

El rol del Estado y la empresa privada

Más allá de los avances, el futuro exige un mayor compromiso conjunto. Cano subrayó que el desafío estructural requiere “mucho más trabajo entre empresa privada, gobierno y comunidades para anticipar los efectos del cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria”.

En esa línea, la Gobernación de Cundinamarca anunció inversiones superiores a $500.000 millones en vías terciarias y distritos de riego, mientras que el sector privado avanza en centros de acopio, tecnologías de poscosecha y programas de capacitación en liderazgo rural.

Fog enfatizó que la transformación también es cultural:
“Nos toca reivindicar el campo y mostrar que se puede tener una carrera exitosa y una vida digna en el agro. Si los jóvenes ven el bienestar que generan estas actividades, van a querer estar en ellas”.

Liderazgo y competitividad territorial

El Encuentro Territorial evidenció que Cundinamarca no solo es el corazón agrícola del país, sino también un laboratorio de liderazgo colaborativo, asociatividad y competitividad. El reto está en equilibrar productividad y sostenibilidad, con un modelo de desarrollo que reconozca al agro como motor económico, social y cultural para el futuro de Colombia.

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