En Colombia, un país donde el hambre y el desperdicio de alimentos coexisten de manera alarmante, la reciente sanción de la Ley 2380 de 2024, impulsada por la representante a la Cámara Saray Robayo, promete ser un cambio de paradigma significativo. Esta nueva regulación no solo aumenta los beneficios tributarios para las empresas que donen alimentos, sino que también introduce una serie de medidas que buscan combatir el desperdicio masivo y mejorar la seguridad alimentaria en el país.
Un Desafío Urgente: 9,7 Millones de Toneladas de Alimentos Desperdiciados
El diagnóstico del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) a finales del año pasado reveló una situación preocupante: la mitad de los hogares colombianos están en una situación de seguridad alimentaria marginal. Esto significa que están en riesgo de caer en una situación más grave debido a factores externos. Mientras tanto, el país desperdicia aproximadamente 9,7 millones de toneladas de alimentos al año. Saray Robayo, consciente de esta crisis, decidió actuar.
“Más de 15 millones de colombianos no comen las tres comidas al día y no tienen los nutrientes necesarios para una vida sana,” subraya Robayo. La magnitud del desperdicio de alimentos en contraste con la cantidad de personas desnutridas motivó a Robayo a buscar una solución legislativa que promoviera la donación de alimentos en lugar de su eliminación.
Una Ley con Impacto: Beneficios Tributarios y Apoyo a los Bancos de Alimentos
La Ley 2380 de 2024, sancionada recientemente por el presidente Gustavo Petro, introduce un aumento significativo en los beneficios tributarios para las empresas que donen alimentos. Anteriormente, el incentivo fiscal para destruir alimentos superaba el de donarlos. Ahora, con el incremento de los beneficios tributarios del 25% al 37% en el impuesto de renta, la donación se convierte en una opción más atractiva y rentable.
El enfoque principal de la ley es dirigir las donaciones hacia los bancos de alimentos, entidades especializadas en distribuir y transportar alimentos a las comunidades más vulnerables. Además, el transporte de los alimentos donados también se incluirá en los beneficios tributarios, facilitando aún más el proceso de donación.
Un Paso Hacia el Hambre Cero
Esta legislación no solo tiene el potencial de reducir el desperdicio de alimentos, sino que también contribuye al segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU: hambre cero para 2030. Robayo estima que el costo de solucionar el hambre en Colombia sería de 7.3 billones de pesos anuales si fuera responsabilidad exclusiva del Estado. La ley representa una inversión social significativa que complementa los esfuerzos del gobierno para abordar esta crisis.
Educación y Conciencia: La Misión Continua de Saray Robayo
El trabajo de Saray Robayo no se detiene con la promulgación de la ley. La congresista planea continuar su labor en la educación del país sobre la importancia de la donación de alimentos. “No se pueden seguir desperdiciando tantos alimentos en Colombia; esto es una cuestión de dignidad humana,” afirma Robayo. Su objetivo es que más empresas y ciudadanos se unan a la causa, entendiendo las repercusiones y el impacto positivo de donar alimentos.
Mirando al Futuro
Saray Robayo, quien fue elegida como representante a la Cámara por primera vez en 2022, con más de 120.000 votos, está decidida a seguir liderando iniciativas legislativas. Además de la ley de donación de alimentos, planea abordar problemas como la erosión costera, demostrando un compromiso integral con el bienestar de Colombia.
La Ley 2380 de 2024 marca un paso importante hacia la reducción del desperdicio de alimentos y la mejora de la seguridad alimentaria en el país. Sin embargo, el verdadero éxito dependerá de la implementación efectiva de la ley y del compromiso de todos los sectores para trabajar juntos en la lucha contra el hambre.
