Lecciones que dejó el descenso del dólar en Colombia en 2023


El año anterior, el peso colombiano lideró en apreciación frente al dólar estadounidense, generando implicaciones positivas y desafíos. Hacer mención de que el peso colombiano es la moneda que más se ha valorizado frente al dólar en el año pasado ya no constituye novedad. Sin embargo, es imperativo observar este fenómeno en un contexto de marcada desaceleración económica, acompañado de una significativa disminución en el comercio exterior, tanto en importaciones como en exportaciones. Este comportamiento ha desencadenado diversos efectos sobre la inflación, la deuda y las remesas de los trabajadores que envían dinero a Colombia. En 2023, la apreciación del peso frente al dólar alcanzó aproximadamente el 24%, provocando que la moneda se acerque nuevamente al valor promedio de las principales monedas latinoamericanas, cuya correlación se había empezado a perder en julio de 2022, unas semanas antes del cambio de gobierno.

Un análisis del Banco de Bogotá destaca que las razones que respaldan el sólido desempeño del peso colombiano pueden resumirse en \”value, carry y Beta vs. petróleo\”.

En relación al \”value\”, se hace referencia al ajuste del déficit en cuenta corriente del país en el segundo trimestre, alcanzando niveles no vistos en casi seis años, situándose en -3% del PIB (+2,5 puntos porcentuales). El informe del banco señala que este desequilibrio en las cuentas externas está más que compensado por la inversión extranjera directa (IED), proporcionando al peso colombiano un amplio espacio para la valorización.

El \”carry trade\” (estrategia que consiste en pedir prestado a tasas bajas e invertir en activos de mayor rentabilidad) continúa favoreciendo al peso, ya que otros países latinoamericanos han empezado a reducir sus tasas de intervención, a diferencia de Colombia, donde se mantendrán altas por más tiempo.

Finalmente, el Beta (correlación inversa) frente al comportamiento del petróleo (Brent +24% en 3 meses) se ha incrementado y continuará haciéndolo a medida que el precio del barril se acerque o alcance los US$100.

El Banco de Bogotá explica que Latinoamérica sigue siendo una historia de valor, con un mejor comportamiento del peso colombiano y el real brasileño frente al peso chileno y peso mexicano.

Sin embargo, advierte que definitivamente la política monetaria puede jugar en contra de Chile y Brasil, y en menor medida contra Colombia. El ingreso de divisas al país para el pago de dividendos corporativos también explicaría la caída del dólar en el mercado local en los últimos días. Como lo destaca el especialista cambiario de Corficolombiana, Diego Gómez, \”a tasas más altas en Colombia, mayor atractivo para que entren capitales extranjeros y mayores presiones de apreciación del peso\”.

En cuanto a las cifras, a pesar de indicadores que sugerirían mayores compras en el exterior, tanto las importaciones como las exportaciones han mostrado cifras inferiores. Según estadísticas del Dane, las importaciones a Colombia durante julio pasado sumaron US$4.945 millones, lo que representó una disminución del 28,2% en comparación con el mismo mes del 2022. Este comportamiento se atribuye principalmente a la disminución del 26,8% en el grupo de manufacturas.

Por su parte, las ventas externas en julio bajaron un 30,8%, pasando de US$5.913 millones en el mismo mes del 2022 a US$4.094 millones en el de referencia de este año. Este resultado se explica especialmente por la caída del 43,3% en las ventas externas del grupo de \’combustibles y productos de las industrias extractivas\’, que tuvieron una facturación de US$2.117 millones en julio de este año, frente a los US$3.733 millones del mismo mes del 2022. De manera similar, en el período enero-julio, las exportaciones también se han contraído un 16,4%, con una facturación de US$28.683 millones, en comparación con los US$34.325 millones del mismo lapso del 2022.

La apreciación del peso colombiano ha contribuido a generar una menor presión sobre los productos importados que forman parte de la canasta familiar. En este sentido, como ha sucedido desde marzo pasado, el Índice de Precios al Consumidor ha venido registrando pequeñas disminuciones en su valor. Sin embargo, las cifras de ingreso de remesas a Colombia en los primeros siete meses del año registran una pequeña alza frente al mismo mes del 2022. En junio y julio, se observó una caída neta en la entrada de esos pagos a los trabajadores en el exterior o de quienes, trabajando en el país, reciben pagos afuera, y esto se atribuye, entre otros factores, a la devaluación del dólar o, desde la perspectiva colombiana, la revaluación del peso, así como al menor crecimiento de la economía de Estados Unidos.

De acuerdo con el Banco de la República, entre enero y julio llegaron al país por concepto de remesas un total de US$5.635 millones, lo que representa un incremento del 5,28 % frente al mismo periodo de tiempo del 2022, cuando ese indicador ascendió a US$5.352 millones. En el séptimo mes del año, los ingresos por concepto de esos pagos a los trabajadores sumaron US$761 millones, lo que significó una caída del 14,4% frente al mismo mes del año pasado. Estos resultados indican un comportamiento dinámico de estos recursos, mayoritariamente constituidos por rentas laborales de colombianos. Cabe destacar que el país recibió un total de US$9.427 millones por concepto

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